Capítulo 6.
- ¡PATRICK! LEVANTATE DE UNA VEZ. – Escuché que decía Cass, golpeando la puerta. Me di media vuelta intentando volver a dormir. Ella volvió a golpearla y se escucharon sus pasos enojados mientras bajaba las escaleras.
- Mierda. – Susurré. Me levante lentamente.
Tomé algo de ropa y me dirigí al baño. Me di una ducha rápida mientras que Cass me apuraba aún más. Salí lentamente y volví a mi habitación. Me puse un jean y la camisa del colegio. Tomé mi mochila y me fijé si aún quedaban cigarrillos para este día. Viernes, amaba los viernes. Era el día de descontrol, donde desaparecía completamente. El mejor día, sin dudas. Bajé las escaleras algo dormido aun.
- ¡Tú! – Dijo mi hermana mirándome bajar. – Desayuna rápido que se hace tarde. – Me dijo.
- Mira cerebrito, si no quieres tener tarde, vete. Sé dónde queda el colegio. – Respondí lentamente.
- Hubiera preferido un “Buenos días” – Replicó algo enojada. No tardé mucho en desayunar. Ella me tomó por el brazo y me obligó a salir. – Tú estarás acostumbrado a llegar tarde, pero yo no. – Dijo.
- Por eso te dije que te fueras sin mí. – Respondí suspirando.
- No lo haré. – Replicó mirando hacia otro lado, sonreí. Caminábamos lentamente por una de esas calles típicas de aquí, aburridas. El cielo estaba gris, a punto de llover. No sé cómo no había llovido ya. – Mmm, Pat… - Comenzó a decir mi hermana.
- ¿Sí? – Pregunté, ella evito mi mirada.
- ¿Saldrás hoy? – Preguntó.
- Así es. – Respondí.
- ¿A dónde?
- No lo sé aun. – Dije mirándola. Ella aun no me miraba.
- Ya veo… - Dijo.
- ¿Por? – Pregunté. – ¿Algún plan?
- No. Ninguno. – Respondió algo triste. – Solo que esperaba que te quedaras en casa, tú sabes… Es treinta. – Dijo con la voz casi quebrada.
- Menos aún. – Comenté. Estaba loca si me quería que me quedara. Treinta, era un fecha muy mala para nosotros.
No tardamos mucho en visualizar el colegio con las decenas de jóvenes que se dirigían a su interior. Al haber salido con Cass, no había podido fumar ni un cigarrillo. Ella lo odiaba. En la puerta me estaba esperando Matt, con cara triste y apenado.
- Luego nos vemos. – Le dije a Cass.
- ¿Vienes para cenar? – Preguntó triste. La miré, tenía lágrimas en los ojos.
- Sí. – Respondí. Ella sonrió feliz. Caminé hacia mi amigo. – Hey, Matt, ¿Qué tal? – Pregunte. Él me miró y sonrió forzosamente.
- Bien, amigo, bien. – Dijo en voz baja.
- Sabes que no es verdad. – Respondí. Él bajo la mirada. – ¿Qué sucede Matt? – Volví a preguntar, me miró. Tenía los ojos brillosos.
- Mis padres quieren mudarse. – Dijo tristemente. Aunque no pareciera, Matt se preocupaba mucho por los sentimientos de las personas y le afectaban mucho las cosas. Le di una palmadita en el hombro.
- ¿Cuándo? – Pregunté.
- A penas termine este año. – Respondió. Mi alma cayó a mis pies. Era imposible. Este año tenía que ser un descontrol continuo, con él.
- Mierda. – Dije.
- Aja. – Asintió.
- Puedes quedarte en mi casa todo el verano. En eso no habrá problema. – Le dije.
- Y seguro lo haré Pat. – Dijo sonriendo. – Gracias amigo. Será mejor que entremos.
- Sí, lo que digas. – Le dije. Caminamos dentro del edificio. Cómo odiaba este colegio. Apenas entramos, sentí las miradas de temor o de desprecio. Siempre las mismas. – Lindo día va a ser hoy. – Comenté lenta e irónicamente mirando a mi amigo. Él sonrío. Odiaba ver a Matt mal. – Hey, hoy hay fiesta, ¿No es así? – Pregunté. Él me miró y asintió.
- Sí, creo que la organiza Jaime. Pero no estoy seguro. Lo averiguaré. – Dijo. Asentí.
- Bien. – Respondí mientras entrábamos a la clase.
- Te vienes a mi casa, ¿De acuerdo? – Sugirió Matt.
- Claro. – Dije.
En ese instante entró el profesor de Historia, un hombre semi calvo y regordete. No se podía hablar en esta clase, ni siquiera un murmullo. ¡Eran horas aburridas, y además hoy nos tocaban dos horas! ¡Dos! Un suicidio muy cercano para mí.
La idea de que Matt se tuviera que mudar, no me agradaba ni un poco. Es decir, es mi amigo desde que tengo uso de razón. Jamás nos separamos ni un poco. Estuvo conmigo en los peores y mejores momentos. No podía pasar el último año sin él. Debía ser nuestro último año, un descontrol continúo. Mierda, ¿Cómo haría?
Este hombre, hablaba y hablaba. Solo debíamos tomar apuntes, por esa razón, intentaba dormir o pasar el rato mirando la nada. El tiempo pasaba tan lento. Desearía estar fuera de la clase… Hacer algo para que me saquen… Mmm… ¿Qué podía hacer? Así estuve un buen rato hasta que el timbre del recreo sonó. “Bueno, no estuvo tan mal” pensé.
- Pat… - Dijo Matt a mi lado. Me volví hacia él.
Gracias por leer, espero que les este gustando. Por hoy van a ser dos, y mañana si puedo subo tres, el lunes me voy y vuelvo el viernes, asi que espero que aguanten un poco :P otra vez, gracias por leer, denle like y reblog, asi somos mas y cualquier cosita mandan un ask :D <3