Capítulo 9.
- Aron tiene razón, como sabes, a los de ultimo año se les encarga enseñarles a los de primer año, como ser, luego, “Lideres”. Tanto a ti, como a Matt, les enseñaron Mike y Rian, y se suponían que ustedes dos estarían al mando el año entrante. – Explicó Charlie.
- Eso ya lo sé, pero sigo sin entender cuál es el maldito problema.
- El problema, niño, es que no puedes ser “Líder” solo, tienen que ser dos, para que siempre haya alguno al mando, no puede solo haber uno, eso sería un problema. – Explicó el colorado.
- ¿Entonces que proponen? – Pregunté desafiante. No era mi culpa que Matt se fuera, no era mi culpa quedarme solo al mando. No era mi culpa.
- Bueno, proponemos que haya otro líder para que este contigo el año que viene. – Propuso Charlie.
- Eso es imposible, ninguno sabe tanto como para poder ser “Líder” – Expliqué.
- Lo sabemos. Pero es eso o poner como líderes a los que ahora están en primero.
- ¡Imposible! – Exclamé.
- Mira, niño. – Dijo Aron. – Sabemos que no es agradable la idea, pero no hay otra forma, lo consultamos con Mike y Rian, y hasta ellos nos dijeron que es la única opción. – Explicó algo enojado. Y yo también lo estaba, no era posible, compartir mi puesto con un niño, no.
- Debemos irnos. – Dijo Charlie. – Pero ya estas enterado y avisado Patrick. No queremos más errores aquí. – Explicó. Asentí lentamente evitando esos ojos profundos y fijos en mí.
- Buenas noches enano. – Dijo el colorado.
- Cuídate Patrick. – Pidió Charlie.
Diablos, ¿Por qué me pasaban estas cosas a mí? Subí las escaleras y le toqué la puerta a Cass.
- Ya puedes salir, enana. – Dije mientras escuchaba como se movía algo dentro de la habitación, a los pocos segundos ella apareció en la puerta.
- ¿Qué sucedió? – Preguntó preocupada.
- Nada. – Respondí seco.
- Vamos, dime. – Insistió.
- No te metas en mis cosas Cass, ya te lo he dicho. – Dije.
- Bien. – Dijo algo enojada. Aún estaba preocupada, pero prefería intentarlo de alguna otra manera. – ¿A qué hora quieres comer? – Preguntó.
- A las once me voy. – Respondí antes de cerrar la puerta de mi habitación.
Escuché un bufido del otro lado. Era normal, sacaba de quicio a cualquiera, y mi hermana no era la excepción. Me tiré en la cama, aun con solo la toalla puesta. ¿Cómo podría pasarme esto a mí? ¿Cómo conseguiría otro “líder” para que estuviera conmigo? Era imposible, no había forma. Debía hacer algo, rápido. No sé cómo, pero me quedé dormido.
La música sonaba de fondo. Okay no era la música, era mi celular. Giré lentamente y lo puse en mi oreja.
- ¿Diga? - Pregunté. Diablos, me había quedado muy dormido. ¿Qué hora seria?
- ¡Hey Pat! – Escuché que decían del otro lado. – ¿Quería saber si querías salir antes? Ya sabes, antes de mi fiesta. – Dijo Jaime con voz exaltada. – ¿Digamos, ahora? Claro, si quieres. – Aclaró.
- Err, yo… No puedo. – Dije secamente después de pensar una buena excusa. Pero no había, no diría que le había prometido a mi hermana quedarme a cenar. No, no podía.
- ¡Oh! Está bien, no te preocupes, nos vemos más tarde amigo. – Dijo y luego cortó.
Me sentía algo mal, deseaba ser el “Líder” de este lugar, desde siempre. Era único que me hacía querer seguir aquí. Lo único.
Mi padre debía irse el lunes siguiente. Y tendría toda la casa para mí. Bueno, y para Cass…
- Pat, la cena esta lista. – Dijo mi hermana tocando levemente la puerta.
- Ya bajo. – Dije lentamente.
Aun llevaba puesto solo la toalla, la tiré por ahí y me cambié. No algo muy elaborado ni nada por el estilo. Un jean y una remera verde. Bueno, siempre me decían que las remeras de ese color resaltaban mis ojos. Terminé de arreglarme, ya saben, una campera, algo de perfume y esas cosas. Además de hacer un intento de peinar mí pelo. Abrí la puerta y bajé las escaleras. – ¿Qué haces tú aquí? – Pregunté alarmado. Unos ojos verdes y fríos se fijaron en mí.
- Más respeto hacia mí, niño. – Dijo mi padre mientras me observaba de arriba a abajo. – ¿Vas a algún lado? – Preguntó. Él sabía la respuesta, pero aun así lo hacía, solo para molestarme.
- Salgo. - Respondí mientras me acercaba al living, donde mi hermana estaba con la cena.
- ¿A sí? – Preguntó con un tono de ironía. – Pensé que con todo lo que has terminado de hacer estos días, te quedarías tranquilo, en ca… Aquí. – Se corrigió. Lo miré incrédulo y sonreí.
- Tengo mejores planes. – Respondí lentamente, me acerqué a la mesa, serví jugo y me senté. Él aun me seguía con la mirada, expectante.
- ¿Te quedaras a comer? – Preguntó mi hermana al entrar a la habitación. Estaba feliz de tenderlo en casa, que incrédula.
Como prometii, 3 capítulos! Espero que les gusten y que me aguanten esta semana que me voy, el viernes vuelvo y si no estoy muy cansada, subo otro :D Que tengan una linda semana y gracias por leer :D Dejen ask si quieren, para saber si les gusto, y tambien denle like y reblog asi se hace mas conocida :D Beso!! Den.