February12012

Capítulo 14.

 

-        Nada, es solo que ya es tarde. Mañana saldremos de nuevo si quieres. Ahora nos vamos. – Respondí aun sin mirarla, tenía la mirada fija en la salida. Ella estaba muy preocupada, lo sentía.

       Caminamos hacia el auto y nos subimos sin decir una sola palabra. Puso música en la radio y no tardamos mucho en llegar a la casa.

-        ¿Me puedes explicar qué diablos pasa contigo? – Preguntó ahora algo enojada. Me volví hacia ella y me sentí algo mal.

-        Lo siento, no podía quedarme ahí. – Dije sinceramente.

-        ¿Por qué no? ¿Qué sucedió? – Preguntó alarmada.

-        No es nada, no te preocupes. – Respondí mientras intentaba subir las escaleras. Pero Cass me tomó del brazo y me hizo volverme hacia ella.

-        Estoy cansada de que me digas que no me preocupe, que no me tengo que meter, que no me incumbe. Eres mi hermano, y las cosas que te pasan, me importan. Así que me vas a decir que sucedió. – Dijo enojada. La miré y suspiré. Tenía razón, no podía ocultarle todo.

-        Bien, ¿Qué quieres saber? – Terminé diciendo luego de unos segundos.

-        Primero, ¿Por qué saliste casi corriendo, hace unos minutos? – Preguntó, dejando su enojo a un lado.

-        Es que vi a Lucy. – Respondí algo cortante.

-        Oh, ¿Y por qué no la fuimos a saludar? – Preguntó sin pensarlo. – ¿Además cuál es el problema?

-        No seas tonta, el problema no era que estaba ahí, sino con quien estaba. – Dije mirando hacia un costado.

-        ¿Y con quien estaba? – Preguntó.

-        Con un chico.

-        ¿Lo conocías?

-        No.

-        ¿Entonces? – Dijo mirándome confundida.

-        Nada Cass, te dije que no tiene importancia. – Respondí rodando los ojos.

-        Bueno, bueno. No lo entiendo, está bien. Ahora explícame por qué te fuiste de esa forma de la casa de Matt. – Oh no, no le iba a contar eso.

-        Eso sí que no te lo voy a contar. – Respondí.

-        Vamos, Pat, cuéntame. – Pidió.

-        No, no lo haré. – Dije secamente. Ella frunció el ceño.

-        Bien, no me cuentes nada. – Dijo sacándome la lengua. Me reí y ella me golpeó en el brazo. Eran las once de la noche, era temprano, pero como no iba a salir, se convertía en tarde. – No saldrás, ¿No es así? – Preguntó. La mire y asentí. – Bien, vamos a hacer algo entonces. Miremos una película. – Dijo mientras revisaba las películas que teníamos en los estantes.

-        ¿Otra más? ¿No te parece que son muchas películas por hoy? – Pregunté. Ella negó y se rió. Tomó una y la puso directamente en el DVD.

-        ¡Vamos, que ya va a empezar la película! – Dijo riendo.

-        ¿Qué? ¿El cine no nos esperara a nosotros? – Pregunté sonriendo. Ella se rió y yo me uní. Nos sentamos en el sillón. Miramos esa película, taaaan aburrida. Sobre un vampiro y no sé qué cosa, me perdí a la mitad de la película. Por su parte, mi hermana, se quedó dormida casi llegando al final. La tomé entre mis brazos y la lleve a su habitación. Abrí la puerta, y la puse sobre la cama, la tape con una frazada. – Buenas noches, pequeña. – Dije mientras le daba un dulce beso en la frente, ella se acomodó en la cama, y sonrió entre sueños.

       Salí de la habitación y bajé las escaleras para apagar todo. Luego, subí a mi habitación. Dejé la ropa a un costado, y me tiré en la cama, y miré la hora en mi celular.

       Pero me encontré con un mensaje. De, Lucy.

       “Pat, ¿Cómo estás? Me gustaría verte mañana, sí puedes claro. Avísame así nos encontramos. Saludos. Lucy.”

        ¿Qué diablos estaba sucediendo? ¿Le respondería o no? ¿Qué tenía que hacer? ¿Qué debía decirme? ¿Por qué claro, sino, para qué querría verme? Me senté la cama y me quedé mirando fijamente el celular. Me puse de pie y comencé a caminar por la habitación, ¿Qué debía hacer? Parecía un loco, pero no me importaba. ¿Qué tenía que hacer? Ella nunca me mandaba mensajes, menos quería hablar conmigo, no luego de… De acuerdo, le respondería.

       “Bien, ¿Vos? Si, como tú quieras. Saludos. Pat.”

       Bueno, no estaba tan mal. Enviar. ¿Lo había hecho? ¿Qué pasaba por mi mente? Cancelar, cancelar, muy tarde. Diablos. Basta, debía dormir, tenía sueño. Volví a recostarme en la cama, y me quedé dormido. Claro, no leí la respuesta.

Page 1 of 1