February132012

Capítulo 22.

       Que estupidez, ¿Como era posible? En fin, estaría toda la semana sin hacer nada. Nadie se preocuparía por mi, nadie me llamaría, nadie me buscaría, nadie nada…

       En la televisión, claramente no había nada interesante, así que me levanté. Busqué mi celular y marque el número de Cass. Nadie me contesto lo cual me parecía muy extraño. Ella siempre respondía el celular, siempre. Bien, comencé a preocuparme. Marqué el numero de Lucy, pero tampoco contestaba. Ahora si parecía una película de suspenso. Salí por la puerta trasera al jardín. El día había mejorado bastante. Ya no tenía frio y eso que seguía solo en bóxers. El sol estaba bajando y aunque hacia calor había una leve y fresca brisa.

       Me tiré en el pasto y me recosté dispuesto a observar el cielo. No se cuanto tiempo paso, no me llevo muy bien con el tiempo.

-        ¿Pat estas aquí? – Dijo una voz desde la puerta, seguido de un leve bufido, suspiro o sorpresa. Giré y me encontré con Lucy, llevaba un vestido floreado pero delicado, con colores claros, su pelo recogido en una colita alta. Me sonrió dulcemente y luego fijándose en mis piernas se sonrojo un poco. – Tu hermana te busca. - Comentó mirando hacia otro lado, aun sonrojada.

       Asentí y me levanté, estaba parada en la puerta. Caminé hacia ella, mirándola fijamente. Pero algo en sus ojos había cambiado, no eran los ojos en busca de aceptación o cariño, perdón o un comentario amigable. No. Ya no buscaban eso. Eran, como antes, llenos de cariño y aprecio, de dulzura y amor. Me quedé mirándola mientras caminaba. Pasé a su lado en la puerta, ella no se movió y nuestras miradas seguían fijas.

-        Gracias. – Dije. Sentí la necesidad de responderle, de decirle algo, de cortar esa mirada continua. No, no podía soportar su mirada. Entré a la casa en busca de mi hermana.

-        Siempre impresentable. – Dijo ella al verme, sonría, feliz, contenta, no lo se. La miré sorprendida, llevaba un short y una blusa algo apretada. Nunca usaba ropa así. – ¿Te gusta? – Me preguntó haciendo poses de modelo. Se veía linda, feliz. Asentí levemente y detrás de mí apareció Lucy, sonriendo.

-        Te ves muy bien Cass, esa remera te queda preciosa. Me encanta. – Dijo acercándose a mi hermana y abrazándola.

       Me sentía en una nube de nada, una nube brillante, pero a la vez vacía. ¿Por qué no entendía nada? Es decir, desde cuando mi hermana salía con ella a comprar ropa, o desde cuando Lucy me trataba de esa forma, tan amigable o dulce. ¡Basta! Estaba cansado.

-        Cass, explícame algo. – Comenté calmado, no me iba a alterar, no ahora.

-        ¿Si? – Dijo volviéndose a mí.

-        ¿Que diablos sucede con ustedes? – Dije casi gritando.

       Me di media vuelta y subí las escaleras, sentí sus miradas asustadas, sorprendidas, alarmadas, preocupadas. Apoyé mi mano en el picaporte de mi habitación, pero cambié de idea. Subí otra escalera, que nunca se usaba y me dirigí directamente hacia la terraza.

       Estaba muy abandonada, como siempre y la mayoría de las cosas de esta casa recordaban a ella. Era de un piso gastado y sucio, anteriormente brilloso y suave, tenia algunas plantas, que habían tomado parte de la casa a su antojo, otras secas ante el descuido. Había algunas cosas viejas, como juguetes descuidados y estropeados, bolsas rotas y secas, algunas masetas, gastadas y esparcidas por todos lados, hojas, muchas hojas y demasiado polvo para ser contado.

       Me acerqué a la parte más alejada de la puerta, la que daba directo al jardín, y observé el sol y su lento proceso de esconderse. Me senté juntando las piernas y rodeándolas con mis brazos. Me estaba alterando, o mejor dicho molestando la situación actual entre Cass, Lucy y claro, yo. ¿Pero que podría hacer? ¿Había, acaso, forma de explicarlo? No, no existía forma.

-        Supuse que estarías aquí cuando no te encontramos en tu habitación. – Me giré inmediatamente y encontré sentada a mi lado a Lucy, la aparente causa de todos mis actuales problemas. – Ni Cass ni yo entendemos lo que te esta sucediendo últimamente. Bueno, entiendo que me trates mal, que me ignores hasta que me maltrates de algún modo, pero que le hagas lo mismo a Cass… - Me volví hacia ella, sus ojos celestes estaban fijos en mi.

-        No tienes ni que decirlo. – Dije lentamente.

-        Lo se. Sé que no tengo, pero quiero Patrick. Tu la quieres mucho y mas que cualquiera tal vez, y sabes que ella siente lo mismo por ti. – Hizo una pausa en la cual alejo su mirada, ahora fija en el ya oscuro cielo. – Solo no quiero que la defraudes como yo lo hice. – Termino de decir.

       La miré sorprendida, nuca pensé que ella fuera a decir algo así. Se levantó acomodándose su vestido y salió por donde había venido.

       Comencé a tener frio, parezco repetitivo, pero solo estaba en bóxers.

       ¿Decepcionar a Cass, en verdad yo podría hacer algo así? ¿Podría olvidarme de ella o ignorarla como Lucy creía que yo hacia con ella? Claro que no. Para ambas. No podría hacerle algo así a Cass, nunca, y tampoco lo hacia con Lucy.

       Me levanté lentamente y bajé las escaleras hasta mi habitación. Al entrar, busqué algo que ponerme, algo normal, jean, remera y zapatillas. Bajé las escaleras y escuché la voz de Cass desde el living, hablando con Lucy.

-        Te perdonara Lucy, lo hará. – Decía mi hermana.

-        No lo se Cass, él es tan cortante conmigo, lo dudo. – Respondía ella.

-        No seas tonta, él te quiere es solo que su orgullo puede mas.

-        ¿Crees que aun esta dolido?

-        Oh, si, lo esta. Pero no te preocupes sigue tratándolo bien unos días mas y veras como comienza a ablandarse de a poco, ya lo veras. – Dijo mi hermana. ¿Ablandarme? ¿Yo? ¿En que mundo vivía?

-        Espero que te escuche. – Respondió Lucy. Decidí actuar.

-        ¿Que escuche quien? – Pregunté entrando en la escena, ambas además de saltar sorprendidas, mirarse una a la otra y luego mirarme raro, se rieron raramente.

-        Tu no, Pat. El mundo no gira sobre ti. – Me respondió mi hermana mientras callaba su risa falsa.

-        Claro. – Dije en un susurro.

-        ¿Comemos? – Preguntó Lucy, sonriendo dulcemente. Ambos asentimos y nos sentamos en la mesa. Comimos tranquilamente, con buena charla, risas, algunas cargadas y chistes, algunos recuerdos y preguntas tontas.

       Mi hermana decidió irse a dormir temprano, estaba cansada según ella, pero yo creo que lo hizo para dejarnos a Lucy y a mi, solos.

-        Agradable cena. – Dijo mientras le alcanzaba los últimos platos y vasos sucios para que los lavara. – A veces puedes volverte muy agradable. – Comentó dedicándome una sonrisa, la cual respondí.

-        Gracias. – Dije después de unos minutos.

-        ¿Por qué? – Preguntó volviéndose hacia mí, cerrando el agua y apoyando el último plato para que se seque.

       Me acerqué a ella, lo cual hizo que se apretara contra el mueble. Estábamos tan cerca que podía sentir su dulce aroma, su respiración agitada, escuchar su corazón desenfrenado. Me miraba asustada y cautelosa, sus ojos recorrieron toda mi cara, deteniéndose en mi boca una y otra vez.

-        Por hacerme entender que debo estar ahí siempre para Cass y que no la puedo defraudar. – Respondí acercándome un poco más. Su respiración se agitó aun más y sus ojos estaban muy asustados. Sonreí satisfactoriamente. – Buenas noches. – Susurré casi en sus labios.

       Me alejé lentamente con una sonrisa arrogante en mi cara. Subí las escaleras y escuché como Lucy suspiraba profundamente. Reí un poco más y me adentré en mi desordenada habitación. Se merecía que la limpiara, bueno, lo haría mañana. Me saqué la ropa dejándome nuevamente en bóxers, me dirigí al baño, me lavé los dientes y volví a mi habitación, me lancé a la cama como un saco de papas.

       ¿Aun tenia sueño? Oh si, así profundamente me dormí.

Espero que les gusteee :D

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