February162012

Capítulo 24.

       Me desperté alterado, casi me caigo de la cama por culpa de la enredada sabana.

       Maldita pesadilla.

       Me levanté lentamente, maldiciendo a todo lo que se me cruzaba en el camino. Tomé la ropa del colegio, bajé las escaleras mientras me cambiaba en el camino. Eran las once y media, dentro de media hora tendría que estar esperando a Cass y a Lucy para ir a no se donde se les había ocurrido, a hacer no sé que querían.

       Tomé una botella con agua, las llaves y salí de la casa. Entré al auto, pronto lo haría propiamente mío. En marcha, y hacia el colegio. Maldito colegio. Llegué casi al instante. No quedaba muy lejos, y yendo en auto, dos segundos. Bajé del auto, y me quedé apoyado en el, esperando a que ambas salieran.

       ¿A donde íbamos a ir? ¿Que querían hacer? Odio las sorpresas, y siempre las voy a odiar. Tomé un cigarrillo y lo prendí. Amaba fumar. No tardo mucho en sonar el timbre de salida del colegio. Lentamente comenzaron a salir las personas por la puerta. Varios se acercaron a saludarme, o para observar el auto. La verdad, no les preste mucha atención, estaba pendiente de otra situación.

       Casi en la puerta del colegio, un poco al costado, estaban Lucy junto a un chico, el mismo chico que había visto la otra noche, rubio con rulos, alto y delgado. Mi mandíbula me empezó a doler de la presión que estaba haciendo. Prendí otro cigarrillo rápidamente, mientras asentía a las estupideces que me decían. Mi mirada fija estaba en ellos dos, Lucy sonreía mas de lo normal, mirándolo fijo, mientras él con sus manos en los bolsillos, se movía algo inquieto.

       En ese instante Cass apareció tocando la espalda de Lucy, sonriendo y señalando a donde me encontraba. Ella se volvió hacia mi, sorprendida, con la boca abierta. Les sonreí de vuelta levantando la mano en forma de saludo. Sonrió dificultosamente. Me fijé en el chico, de algún lado lo conocía, bueno, iba al colegio. Pero aun así…

       Me miré raro, entre asustado, sorprendido y algo dolido. No debía acercarse más a Lucy, y ahora lo entendía, si lo volvía a hacer… Se encontraría con mi odio y por lo tanto, el de todo mi grupo. Claro, el más importante de todos ahora. Lucy saludó al joven, con la mano y haciendo ademan de disculpa. Se acercaron lentamente a mí, tiré el cigarrillo al suelo, y les sonreí feliz.

-        Era hora que tiraras eso al suelo, si no te lo arrancaba. – Me dijo mi hermana, golpeándome dulcemente en el hombro.

-        Buen día hermanita y como si eso fuera posible. – Respondí moviendo un poco su cabeza y su pelo, me dedicó una mueca haciéndose la enojada mientras yo le sacaba la lengua. Lucy rio divertida. – Sin risas, ¿Que haremos ahora? – Pregunté cambiando de tema, volviéndome hacia el auto.

       Aun había gente alrededor de él, así que me detuve en cada uno, hasta que me observaran, para que entendieran que se debían ir. Tomé las llaves del bolsillo, y las sacudí frente a ellas.

          ¿Vamos? – Ambas asintieron.

-        Yo iré atrás.  – Dijo Cass. Me volví hacia ella sorprendido y algo enojado. – Tengo algo de sueño, y el viaje es largo. Además, Lucy conoce el camino, y necesito dormir algo. – Se excusó bostezando un poco, fingido claramente.

-        Bien. – Respondí aun mas enojado.

       Lucy nos observó a los dos y luego se metió tímidamente en el asiento delantero. Cass se adelanto desde el trasero y prendió la radio, dejando la música que a ella le gustaba, típico. No tardó mucho en dormirse, la muy suertuda. Así solo quedábamos Lucy, diciéndome por donde ir, y yo manejando sin hablar.

-        Tienes que doblar en la próxima salida. – Explicó Lucy señalando el cartel a la izquierda. Asentí lentamente y me dirigí para ese costado. – No falta mucho. – Dijo intentando de tranquilizarme ante mis nervios y desesperación de no saber a donde nos dirigíamos. Seguimos un poco más el camino en que íbamos. – Falta poco, despertare a Cass. – Explicó mientras se estiraba hacia la parte de atrás del auto y movía lentamente a mi hermana para despertarla. Pasaron unos minutos antes que ella reaccionara y que decidieran que era hora de parar. – Aquí estamos.

-        Así es. – Dijo mi hermana.

-        ¿Y que diablos se supone que es este lugar? – Pregunté algo enojado.

       ¿Tanto tiempo manejando por unos árboles? ¡Para eso iba a una plaza!

-        No te enojes Pat. Pronto lo entenderás. – Comentó Cass.

       Caminando derecho en dirección hacia los arboles. Lucy me sonrió y se encaminó detrás de mi hermana, bufé enojado y las seguí. No tenia ni idea donde estábamos, y me atrevía a creer que ellas tampoco. Si supieran donde íbamos me lo hubieran dicho, ¿No? Diablos, como odio las sorpresas. 

       Caminamos por varios minutos, lo único que se escuchaba era el ruido de los pájaros y del viento al golpear las hojas de los arboles. Todo normal. ¡Claro, lo único raro era, que estábamos caminando en un bosque!

           Aquí estamos. – Explicó Cass volviéndose hacia mí.

       La miré incrédula, ¿Que tenia de especial todo esto? Dio unos pasos más y aparecimos en un claro en medio del maldito bosque. Era normal, pasto aquí, pasto allá. No mucho más.

-        Oh, que linda sorpresa. ¿Ahora volvemos a almorzar? – Dije en un tono sarcástico haciendo ademanes con mis manos. Lucy sonrió, mientras que mi hermana frunció las cejas.

-        No digas tonterías. – Respondió.

       Se adelantó unos pasos mas, casi llegando al medio del claro.  Se sentó, y puso su mochila en frente a ella. Lucy la siguió, haciendo lo mismo que ella. Las miré incrédulo, ¿Por qué no entendía nada? ¿Acaso era otro maldito sueño? Suspiré cansado y me acerqué a donde estaban ellas. Me senté a su lado y las miré intrigado. Ambas rieron un poco de mi cara asustada, abrieron sus mochilas y sacaron unos sándwiches junto con una gaseosa y unos vasos. Sonreí complacido, comida al fin.

       Los tres tomamos un sándwich y nos servimos algo para tomar.  Comimos en silencio, el estomago necesitaba toda la atención ahora. Terminamos de comer, dos sándwiches cada uno, y las miré intrigadas ante su siguiente paso loco.

           No nos mires así. – Pidió mi hermana. Dirigí mi mirada hacia un costado, evitando cualquier contacto de los ojos azules y verdes. – Bien, de acuerdo. Te mostraremos en verdad por que estamos aquí, vamos. – Terminó diciendo mientras se levantaba tomando su mochila. 

Page 1 of 1