February222012

Capítulo 27.

-        No tengo, pero quiero. – Dijo firmemente.

       Sus ojos celestes estaban clavados en mí. Inamovibles. Le dejé el espacio necesario para que hablara.

-         Bueno, primero que nada, te debo una disculpa por no haberme expresado bien el otro día. El momento fue así. Mis padres estaban hablando en la cocina, lo hacían fuerte. Como peleando. Me asomé por las escaleras e intente descifrar lo que decían. Mi padre, no estaba de acuerdo con lo que mi madre decía, que estabas descarrilado, que no tenías control, que ya no eras el mismo. Mi padre, en cambio, decía que solo éramos jóvenes, con ganas de divertirnos y pasarla bien, que pronto sentaríamos cabeza. Pero mi madre insistió más aun, y le dijo que no quería vivir más aquí, por mi bien, según ella. Mi padre aunque intento hacerle entender que era una locura, no lo logró. Ella se puso a llorar, preocupada por mí y por mi vida. Hasta que mi padre, le empezó a dar la razón. No se por qué diablos se la dio, si para hacerla callar o por que en verdad lo piensa. Luego de que terminaran de decir esas estupideces bajé las escaleras y los enfrenté. Les expliqué que por más que quieran que me separe de ti, eras mi amigo, y nunca te iba dejar. Mi madre insistió en mudarnos y mi padre aceptó. No me queda otra que mudarme, pero eso no quiere decir que piense igual que ellos. Te defendí, ¿Sabes? Lo hice, por más que creas que no tuve el coraje suficiente, lo hice. Pero aun así no dio resultado.

       Tomó un poco de aire, mirándome triste y volvió a hablar.

-         Todos los días, peleo con ellos, discuto a morir lo de la mudanza. No quiero, ni voy a querer nunca hacerlo. Pero no tengo otra opción, aun no. Intenté pedir de quedarme por las vacaciones, pero fue imposible. Y lo que menos me gustaría Pat, seria irme de aquí sin despedirme de ti. Fuiste y eres mi amigo desde hace incontables años, no puedo irme así como así. Además, después de las peleas que tuvimos últimamente… No… No podía irme así. Necesitaba hablar contigo y explicártelo. Tal ves no lo entiendas, tal ves si. Pero lo único que quiero decir es que yo te defendí, pero no pude hacer más. Lo siento y adiós.

       Dejó de mirarme fijamente, y se levantó dirigiéndose a la puerta de entrada. Me quedé paralizado.

       No podía creer que me había defendido, por mas que no había dado resultado lo había echo.

       Me levanté lo más rápido que pude, por ende me llevé conmigo casi la mitad de la cocina. Ya se había ido de la casa, e internado en la espesa lluvia. Tomé una campera y salí en su busca. Camine varios metros hasta que lo vi.

-        ¡Matt! – Grite. Él se dio vuelta y me observo. Me acerqué lentamente. – Discúlpame por creer que no eras buen amigo. Por creer que no eras capas de defenderme frente a alguien que me criticara, por creer que pensabas igual que tus padres. Perdóname amigo, por no creer en ti. – Dije sinceramente, él sonrió complacido, y yo lo hice también. Nos abrazamos fuertemente.

-        Me alegra que lo entiendas Pat. – Dijo. Nos soltamos y reímos.

-        Que estúpidos que somos.

-        Demasiado.

-        ¿Entras?

-        No, debo terminar las cosas para la mudanza.

-        Entonces, ¿En verdad te iras? – Pregunté triste.

-        No tengo otra opción. – Dijo dolido.

-        Mierda.

-        Lo se.

-        ¿Qué piensas de las vacaciones?

-        Seguramente vendré a visitar a mi abuela, así que nos veremos unos días. – Explicó sonriendo. Apenas llevábamos unos minutos en la lluvia y ya estábamos empapados.

-        Seria genial amigo.

-        Obvio.

-        Será mejor que vuelva.

-        Si, y yo tengo que irme.

-        Pero nos veremos de nuevo. – Pensé en voz alta.

-        Por supuesto.

-        Te extrañaré amigo.

-        No te das una idea de cómo te necesitare yo. – Respondió él.

-        ¿Cuídate si?

-        Y tu también.

-        Nos vemos. – Dije dándole una palmada en el hombro.

-        Claro que si amigo. – Me respondió con su sonrisa habitual. Nos dimos vuelta y caminamos cada uno para su lado.

       Sabíamos que era un adiós mesclado con un nos veremos, solo deseábamos que el tiempo pase rápido para volver a vernos y disfrutar la amistad que teníamos. Entré a la casa, empapado por la maldita lluvia. Me encontré con mi hermana en un pijama largo mirándome sorprendida.

-        Pensé que se estaban matando, escuché unos ruidos. – Dijo ella, sorprendida y algo aliviada.

-        Solo me llevé algunas cosas por delante. – Respondí mirando el desastre que había provocado. Sonreí levemente al ver a Lucy preocupada mirando la cocina y luego a mí, continuamente. – Bien, mas que algunas cosas. – Admití. Mi hermana rio y ella sonrió. Intenté arreglar un poco la cocina.

       Cass se acercó un poco a mí, y me apoyó su mano en mi hombro.

-        ¿Estas  bien? – Preguntó.

       Me giré y la miré fijamente. Esa cara tan igual a la que recordaba no muchos años atrás, y que por así decirlo, la perdí en mis brazos. Sonreí y la apreté contra mi pecho. Ella claramente se sorprendió.

-        Estoy perfecto hermana, perfecto. – Respondí.

       La solté y aun me miraba asustada. Volví a sonreír ante su sorpresa y subí directamente a mi habitación, dedicándole una dulce sonrisa a Lucy.

       Entré a mi cuarto, me saqué la ropa mojada, y prendí un poco la música. Necesitaba salir de mi cerebro por un rato, que mi mente pudiera descansar. Caminé hacia la ventana y observe la lluvia caer.

       Tuve una idea, asombrosa. Bajé las escaleras corriendo, por eso casi me caigo. Mi hermana y Lucy aun estaban abajo, mirándose sorprendidas, y esa sorpresa se volcó en mí.

-        ¿Que suce…?

-        ¡Tengo una excelente idea! – Dije feliz.

Quedan re pocos capitulos, espero que les siga gustando <3

Page 1 of 1